El campeón del mundo.
Fui condenado. Hoy a varios meses del inicio del año 2007 pocos podrán argüir lo contrario. Mi historia, la salvaje, la procaz, finaliza ahora, en el instante en que estoy bebiendo mi propio orín, tras días de permanecer enclaustrado, por lo que puedo apreciar en una declinación natural del suelo, cercano a las costas de la misteriosa Shizouka. No me alimento ni bebo nada desde hace más de una semana, eso lo certifico porque en esta reclusión indigne a la que me han sometido me he perfeccionado en el arte de la interpretación. Me han dejado papel y lápiz como si supieran que voy a escribir esta historia. En el papel está escrita la palabra papel, como si acaso no lo supiera. Me guío a través del aleteo de las aves y escucho la vegetación cuando el viento la sacude, siento el advenimiento de la tarde por la calidez del sol amigable que templa la tierra por encima de mi ratonera y me otorga sus mejores rayos pasado el mediodía. También escucho el estrépito brutal de las aguas del pacifico cuando llega la noche. Huellas. Huellas que persigo en la penumbra. Hoy he juntado mis manos formando un cuenco y tomé la monstruosa determinación de orinar sobre ellas. Lenta y repulsivamente las fui acercando a mis labios. La desesperación por ingerir líquidos me arrojaba a ello. Hedores infinitos; orina enferma; infecta y reconcentrada. Pero el deseo físico de supervivencia fue más y aquí estoy ahora lamiendo las últimas gotas que se enredan a la mugre con el mismo sosiego que experimenté cuando se me adjudicó cierta serie de crímenes. Antes de ingresar en este pozo fui campeón del mundo, rótulo que me llevo a la tumba. Aunque parezca una tontería el Jan-Ke-Pon es un juego que ostenta más de 2200 años sobre la tierra. Al parecer se habría originado durante la notable dinastía Han que elevó los estándares culturales y artísticos de china como nunca antes hasta el momento. Rápidamente a través de viajeros y comerciantes se trasladó al Japón en donde goza de enorme popularidad. Los historiadores no están muy seguros, pero teniendo en cuenta que es durante la dinastía Han (202 a.c. a 220) que se inventa el papel, los derechos de invención bien podrían concedérsele a los chinos ya que el juego en cuestión no es otro que el mundialmente conocido: Piedra, papel o tijera; o Jan-ke-Pon según las latitudes. Sí, rían ahora locuaces, porque el día que me he ganado gracias a mi orina lo utilizaré para contar una historia con la que muchos quedarán atónitos. Soy un obsesivo, un maníaco que podría haber brillado en cuanto arte persiguiera. Soy un loco, tengo causas judiciales por tenencia de estupefacientes y hasta una por robo a mano armada. Siempre me ha gustado desentrañar lógicas, cualesquiera que fuesen. Como el póker, como la ruleta o como la vida misma piedra-papel o tijera tiene una lógica. Cuando mi viejo me enseñó a jugar, porque esta pasión viene de familia, me lo resumió de la siguiente forma: (Mi viejo en sus años de juventud había sido un gran estudioso de las culturas orientales. Incluso trabajó por espacio de seis años en la embajada de Japón, donde aprendió a jugar con los mejores y cuyas tradiciones y técnicas adoptó como propias). ¿Querés ser un campeón del mundo?- me dijo- atendé nene, atendé y anotá- -¿Si te vas a coger una pendeja, que es lo primero que haces? ¿Sacas la pija?- -Jeje, claro papá supongo que eso haría- Papá me cacheteó la cabeza. -No tonto no. Eso sería ser previsible y un campeón del mundo no es previsible, primero hay besos, caricias, risas y un conocimiento previo de la situación. Sacate desde ahora la tendencia a jugar piedra. -Atendé nene atendé- repitió-¿El día que estés con una mina que se las sabe todas que vas a hacer? ¿A ver que es lo que vas A HACER?- -Voy a darle besos y caricias papá, y risas. Papá me pegó esta vez un coscorrón. -No tontito no, otra vez no, ese día ni sacas la pija ni le das besos y caricias. La mina se las sabe todas entendes, así que, metafóricamente hablando la que saca la pija o te da los besos es ella. Vos vas al empate - dijo papá. -Y por último, cuando estés por segunda vez con la misma mina, y sin en la primera vez ella te dio besos y caricias y risas, por estadística en la segunda ella va a ir al empate. ¿Entonces que es lo que vos tenes que hacer en tal caso hijo querido? - preguntó papá. Y por no querer ligarme otro cocazo dije. - No se papá, no sé, decime- Papá me acomodó una nueva rosca y dijo: -Y ahora si la sacas hijo, cuando ella va al empate la sacas y la mostras- - ¿Quedó claro?-me dijo. -Clarísimo-respondí. Lo que papá me regaló aquella vez fue ni más ni menos que el manual del ganador. Aplicándolo en la vida me llevó a numerosos éxitos entre ellos el de campeón mundial de Jan-ke-pon, rótulo, que como ya dije, me llevo a la tumba. Estadísticamente si uno juega contra un novato el novato tiende a sacar piedra (piedra como había dicho papá, es sacar la pija, y a todos les gusta sacar la pija, entonces lo que hacen ni bien tienen oportunidad es sacar la pija), entonces yo doy besos y caricias y gano (besos y caricias es sacar papel). Estadísticamente si no es un novato va a querer hacer lo mismo que yo, que tampoco soy novato y el también lo sabe, entonces ninguno de los dos querrá sacar piedra porque es muy violento entre colegas, y tampoco ser tan mimoso como para dar besos y caricias ( que es sacar papel), en este caso como había dicho papá lo mejor es la tijera, ir a empate, ya que ninguno de los dos va a arriesgar un papel como para ser cortado y tampoco una piedra porque como ya dijimos entre colegas no nos la mostramos. Por último cuando juego por segunda vez con alguien que en la primera me sacó piedra, ahora seguramente va a querer ser mas cariñoso sacando papel (recordar besos y caricias), y entonces ahora si le saco una piedra grande como una casa y se la muestro. Pero señores volvamos a la historia que nos atañe que me queda sólo un día de vida, sólo uno y quiero utilizarlo dignamente. Recuerden que me acabo de beber mi propia orina para contarles los sucesos y encomien mi valentía. Recibí el primer mail a principios de 2006, el calor que cundía en Buenos Aires era ciertamente ingobernable, pero yo estaba a mis anchas ya que un cuerpo más bien flaco y una calva reluciente me hacen proclive a desenvolverme perfectamente en condiciones térmicas aberrantes como lo son más de 35 grados todos los días. -“Buen juego”-decía en el asunto. La dirección xièzhàozhì@yahoo.com.cn Y en el cuerpo del mensaje: “Usted ser muy osado, siempre jugar muchas piedras” La verdad que no le presté real importancia, yo venía de una noche bárbara, había ganado el campeonato sudamericano sacando piedra contra papel en la última jugada, y eso me ponía verdaderamente feliz ya que comprobaba una vez más la nobleza de jugar piedra, además este triunfo me calificaba automáticamente para jugar el campeonato mundial en Toronto, Canadá. Había ganado un lindo dinero entre este primer título y una extensa rueda de apuestas organizada por papá que siempre andaba a mi sombra por considerarse mi mentor exclusivo y por gustarle el trago, las putas y las pensiones de mala muerte mucho más de lo que me gustaban a mí. Los últimos años trascendían en mi vida de la peor manera: No conseguía dónde vivir, por lo general me cagaba de hambre y todos me consideraban un pelotudo por jugar a piedra-papel o tijera. Así que cuando abrí mi correo lo último en lo que pensé fue en responder, a pesar de que me llamó la atención el dominio: (.cn) Esa noche me agarré una borrachera importante y terminé con una dominicana en un telo de Flores. La noche terminó mal porque la dominicana además de estar mucho más borracha que yo no cesó de tomar cocaína en ningún momento y a mitad de la noche no se si muerta dormida o desmayada se quedó tendida sobre mi cuerpo con un golpazo en la frente, como si estuviera muerta, por lo que yo creo que más bien estaba muerta. Así que como se imaginarán, me fui a la mierda. No estaba para quibombos. Me acostumbré a andar solo. No por gusto pero si por estadística. Ya que siempre que ando con alguien o los dos tenemos quilombo o uno de los dos tiene quilombo, lo que para el caso da lo mismo. El segundo mail lo recibo estando en España, ya que a un loco catalán, el Doctor Bernat, se le ocurrió utilizarme para hacer representaciones en una materia que se llamaba economía aplicada y luego ese mismo loco invento un loco programa para tomar decisiones que consistía en jugar contra un ordenador al piedra-papel o tijera y disipar los mares de dudas que entorpecen las realidades. Así que el tipo me filmaba la mano, grababa en un CD y después lo vendía para que la gente echara suertes contra un jugador virtual. Para mí esto significaba dinero, fama y prestigio. ¿Podía decir que no? -“Se estar haciendo conocido”- decía el segundo mail en el asunto proveniente de la misma dirección: xièzhàozhì@yahoo.com.cn Pero esta vez a diferencia de la anterior en el cuerpo del mensaje se había explayado un poco más: “Se que en poco usted señor juega final en Toronto, Canadá. Señor yo digo no juegue con blanquitos aburridos. Yo querer jugar con usted verdadero Jan-ke-Pon, y este Jan-ke-Pon es de oriente. Usted ahora jugará tijera, la formula de campeón del mundo es piedra-tijera-piedra-tijera Volver a escribirle”. Xiè. Esa misma noche le mostré a mi viejo el mail para saber su opinión y por si tenía algún consejo para darme. -Hijo, hijo-me dijo con una botella de Whisky de la que quedaban algunos sorbos - digaaamee usté- sus movimientos eran torpes y señalaba con un dedo quien sabe donde-¿qué es lo que debe haaacer…si uno esta con una mujer que se las sabe todas?, hijoo…digame...- Estaba más borracho que de costumbre, lo dejé con la palabra en la boca y me fui lo más rápido que pude. Me tenía cansado con sus metáforas sexuales. Por como venía la mano lo padecería así hasta el resto de sus días. En España la pasé lo que se dice mal. El catalán que me había contratado para analizar la lógica del Jan-ke-Pon en la serie de eventos que esbocé apareció destripado y la policía me volvió loco a preguntas ya que aparentemente la última persona con quien había estado era yo. - La puta madre ¿no?- Tras algunos días de demora y descartando mi posible implicancia me dejaron ir. Claro que no sin antes cobrar mi dinero que para el caso era una suma bastante considerable. Nos pasamos algunos días recorriendo la ciudad, muy triste por cierto ya que al Doctor Bernat le tenía en alta estima y debo decir que su asesinato me cayó como un balde de agua fría. Toronto, Canadá. Campeonato mundial de jugadores de Piedra-papel o tijera. Ciudad fría como pocas, gente fría como pocas, comida fría, prostitutas más frías aún, hotel de mala muerte como siempre. Habitación para papá y habitación para mí. Cagados de frío los dos. Tratando de comunicarnos en un ingles inentendible con los organizadores del torneo que no daban crédito a que fuéramos tal par de borrachos. Pero para este juego hablar y comunicarse es lo de menos. Así que jugué. Las primeras rondas fueron cosa de niños y me cansé de empomarme rubiecitos y pelirrojos durante días. Sobretodo me encargué de vapulear a los pelirrojos con jugadas muy vistosas como sacudir la tijera frente a sus rostros, o como mostrar el papel en forma de avioncito. Resumo un poco: Paso octavos de final como por un túnel. A papá me lo cruzo por la calle todas las noches y siempre en pedo los dos. Es que en Canadá la gente no sale ni a tirar la basura. Pocas veces tuve oportunidad de ver algo similar: globalización extrema, neoliberalismo de lo más prolijo, multis-lingüistas, posmodernistas… ¿y no hay mucho más para decir no? En eso recibo el tercer mail: “Hombre de gran lógica”-decía el asunto. “Usted muy astuto no puede parar de matar y seguro vuelve a hacerlo, pero Xiè Zhàozhì saberlo todo porque ser gran campeón oriental Jan-ke-Pon y entender lógica de crímenes. A Xiè no importar que usted sea asesino, si usted querer Xiè ofrecer u$d 100.000 por vencer a mí en Shizouka tras campeonato del mundo”. Tres cosas: Una, ya no sé cuantas veces se me acusaba de un crimen, circunstancia que abrigaba lógicamente un quid, un fundamento que con el tiempo iría desenmascarando. Y que la verdad me tenía harto. Dos: Lo de Xiè zhàozhì quien quiera que fuera representaba dinero, y la posibilidad de seguir demostrando que el Jan-Ke-Pon inviste tras su aparente sencillez, una secuencia de razonamientos perfecta de la cual yo era el dueño absoluto en esta tierra. Ya me encargaría de él como venía haciéndolo con todos los del torneo. Tres: El tal Xiè seguía todos mis movimientos (seguramente por ESPN, muy interesados como estaban en comparar la lógica de este juego con la del Póker) me llamaba asesino y que me desafiaba abiertamente. Uno no hace todo por metálico en la vida, y acá lo que se jugaba era algo bastante más amplio que los u$d 100.000 que el tipo me ofrecía si le ganaba en Shizouka. En semifinales comenzaron las trabas. El día que me tocaba competir contra Apollon Sheley, un inglés menudito con la cara pecosa que había llegado hasta esta instancia batiendo récords por la velocidad en sus triunfos, no va que el pobre aparece muerto en la habitación del hotel donde se hospedaba con un terrible golpe en la cabeza. Los canadienses, ya dije, los tipos más fríos que conocí, no se hicieron mucho lío y dijeron algo así como “Mala leche”, investigaciones correspondientes, rueda de preguntas (yo confirmaba mi teoría de que los quilombos no dejan de perseguirme y que lo mejor es estar lejos de mí) y diagnóstico de muerte accidental porque parece que Apollon se la había pegado contra el marco de la puerta. Me dan por ganada la semifinal. En la final me toca contra un Finlandés, otro pelirrojo, lo estudio los días previos, me fijo como juega, que clase de técnicas utiliza, miro videos, le analizo las alergias. El día de la final: ¡Horror! A este también lo liquidan. Destripado en una esquina. Me digo la puta madre y me llevan preso. Ojo, me dan el campeonato porque mi competidor no se presentó y en ese país reglas son las reglas, salgo por la tele y todo. En la cárcel me explican que además de ser el principal sospechoso, en Buenos Aires han librado un pedido de captura a mi persona por la muerte de la prostituta dominicana en el telo de Flores, lo que complicaba bastante mi escenario. Trato de explicarles que nada que ver, que solo estoy jugando al piedra-papel o tijera. Pero no hay caso. Me dicen:-Go! Go! Go!, Yea! Yea! Yea!- En la cárcel me rompo los cuernos pensando. Hay un asesino claro está. Aparecen tipos muertos por todas partes, de eso no hay dudas. Me pregunto si estaré tan loco como para matar tipos y olvidarme. Analizo los crímenes con lo que tengo, la lógica de mi juego. Y para ello decido ubicar a todas las víctimas bajo la misma lupa: 1) La prostituta dominicana de Flores. La verdad que si la maté no lo recuerdo, nunca he matado a nadie. El problema radica en no recordar si la maté, porque en tal caso bien podría haber matado a todos los demás, y eso ya representaría un doble problema (un cuádruple). Dejo las figuraciones de lado y me aboco a la investigación. Por el golpe en la frente, califico el primer crimen como piedra. 2) El Doctor Bernat que me lleva a Barcelona por lo de las demostraciones, destripado, es una tijera de acá a la china. 3) El inglesito, nuevo golpe en la frente (después cuando se hicieron las pericias dijeron que no había sido accidental contra la puerta y que la muerte fue por un piedrazo), así que nada más que hablar: otra piedra. 4) El finlandés destripado. Si quiere lo digo yo si no lo dice usted. Sí: tijera. La relación era entonces: ¡Piedra-Tijera-Piedra-Tijera! Esa noche la paso en una celda de dos por dos bastante estilizada. No pude dormir ni cinco minutos tratando de arribar a una conclusión. En medio de todo me pregunto donde estará el borracho de mi viejo…y comienzo a atar cabos. Y si…había varias cosas que se relacionaban. Xiè zhàozhì en el segundo de sus mails escribió: “…la formula campeón de mundo es piedra-tijera-piedra-tijera”. Exactamente igual a la relación que yo acababa de dilucidar con respecto a los crímenes que me asediaban y por algunos de los cuales estaba recluido. No me quedaba otro remedio que dirigir todas mis sospechas hacia el único hombre que sabe todos mis movimientos, que conoce mi forma de jugar, mis manías. El único hombre que estuvo cerca de mí cada vez que asomaba la muerte. Sí. Mi padre. Mi mentor. ¿Podría haber llegado a tal grado de locura cómo para hacerse pasar por un oriental llamado Xiè zhàozhì, un supuesto supercampeón del Jan-Ke-Pon que se ensañaba en un duelo contra mi? ¿Podría mi padre bajo este pseudónimo asediarme con mails que lo único que obtenían era desorientarme? Esta eventualidad me desmoralizó íntegramente. Hubiera comenzado a planear mi fuga al día siguiente a no ser porque al día siguiente me liberaron. Mi viejo se presentó y se adjudicó los crímenes del doctor catalán en Barcelona, y el de Apollon Shilley y el finlandés pelirrojo en medio del torneo. Se procede a un intercambio de suertes entre padre e hijo. Yo salgo, el entra. Por ser campeón del mundo me obsequian con la gentileza de algunos minutos íntimos con mi padre antes de la despedida definitiva. A diferencia de todos nuestros encuentros anteriores en este no estaba borracho, incluso se lo veía limpio y bien peinado, condición que me asombró. -¿Que pasó papá? -le pregunté-¿qué carajo hiciste?-. -Hijo, hijooo, lo hice por vos, era la única forma de que fueras campeón del mundo, al ritmo que venía el inglesito te hubiera hecho pelota en un par de jugadas y ni que hablar del pelirrojo que con la cara de pajero que tenía te garchaba seguro. ¿Me entendes nene o no me entendes?- - No papá que me haces. No quiero creerlo viejo, no, no la puta madre viejo, no hacía falta- -Con tu tendencia a jugar piedra no hubieras pasado de semifinales…y la fórmula del campeón es piedra-tijera-piedra-tijera- - ¿¡Qué!?- le dije. - Yo continué la secuencia lógica que vos comenzaste en Flores y no hagas el estúpido porque soy tu padre y se de lo que sos capaz. ¿Con que comenzaste en el telo de Flores? … a ver a ver… vamos dale… comenzaste con una piedra hijo. Ponete contento ¿Sos campeón de mundo o no? Esas fueron sus últimas palabras. Seguidamente vino la policía y se lo llevaron para nunca más volver a vernos. Los canadienses me dicen que lo mejor va a ser que me esfume cuanto antes. Terminado psicológicamente sigo sin dar crédito a que mi viejo haya ideado todo esto. No se en que cabeza entra tanta locura. A la vez que me espanta y me apena terriblemente, me da mucha risa que haya inventado un personaje y se haya calzado a tres tipos. La mente humana no tiene límites. Basado en el supuesto de que yo había liquidado a la prostituta con una piedra, a mi viejo se le ocurre continuar la secuencia de la mentada fórmula “del campeón del mundo” y ¡¡destripa un catalán en España, mata de un piedrazo al pobrecito de Apollon para volver a abrir al medio al pelirrojo!! Y lo más absurdo de todo es que en verdad tras todo esto soy campeón del mundo. Me tiro el lance a ver si me dejó un mail de despedida, veo que me dejó uno. Ese fue el que condujo hasta el pozo en donde estoy ahora. Aunque resulte increíble. Les dije al principio que era una historia con la que iban a quedar atónitos. “La verdadera final lo espera en Shizouka, hora de la verdad, todo o nada, al llegar a ciudad siga instrucciones de mapa adjunto, a pocos metros de la costa encontrará el pozo que le indico y allí sabremos quien es mejor” Me reí muchísimo y me dio mucha ternura. Papá me dejaba un último regalo y a mi no me quedaba mucho en el mundo. Sólo por amor, sólo por seguir el juego imprimí el mapa y accedí. A la Argentina no volvía ni loco, estaba el tema de la puta y después de tanto quilombo lo que me faltaba era quedar pegado. La ciudad de Shizuoka, casi en el centro de Japón me impactó por demás ni bien pisé sus tierras, ubicada del lado del pacífico en una bahía de ensueño, me hizo recordar todas las fotos que mi viejo conservaba de cuando trabajó en la embajada: cascadas, lagos, pájaros, plantas con aromas inenarrables…en fin. Seguí el mapa y claro encontré el pozo. Llorando pensaba en que mi viejo era un ser sobrenatural, y que un par de muertes, al lado de este mundo que había construido para mí, no empañaban para nada la admiración que sentía por él. Hasta había dejado una escalerilla para descender al fondo del pozo. Lloré a mares. Nunca estuve tan emocionado en toda mi vida. El amor de un padre y de un hijo. Sin testigos. Sólo el amor expresándose por si mismo. Hasta que me subieron la escalerilla. - Hombre muy valiente, verdadero jugador, me honra su presencia- la voz que escuché matizada por un acento nipón me heló la sangre. Reconocí la misma estructura de los mails pero con sonido. - Tal cual lo prometido señor, acá u$d 100.000. Una sola jugada. Gana y es suyo. Pierde y escalera no baja nunca más. Si no acepta bajo escalera ahora mismo y asunto olvidado-dijo. Envalentonado y motivado por papá, por mí y por el juego mismo dije: -A la cuenta de tres. Jugamos en idioma original. Su mano diestra se exponía al rayo del sol y podía advertirla a cuatro metros por encima de mi cabeza, flameando sobre la desembocadura del claustro. Este era un duelo entre caballeros. El juego ancestral se apropiaba de nosotros y nos hacia su instrumento en un rincón vedado al mismísimo Dios. Fue la jugada más pensada de toda mi vida. Recordé mi tendencia a jugar piedra, recordé a la prostituta y visualicé mi rostro desencajado mientras le reventaba el cráneo con una piedra, miré la hoja de papel en la que estaba escrita la palabra papel, experimenté el espanto en mi cuerpo, me temblaron las manos, tuve frío, mucho frío, todo en una partícula exigua de tiempo. -JAN-KE-PON-dijimos a unísono. Yo tenía una piedra y el un papel.
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